La cultura hippie se desarrolló como un movimiento juvenil en Estados Unidos. Fue un movimiento contestatario que apareció en contraposición a la cultura conservadora de la América de los años 50. En España la cultura hippie tuvo arraigo, sobre todo en comunas rurales en los años 70.

¿Quién eran los hippies?

Los hippies eran jóvenes que declararon una ideología de paz, amor y libertad personal. Aunque fue una evolución del movimiento Beatnik, su razón de ser fue enfrentarse a las normas y valores de la clase media americana de los años 50, mayormente conservadora. Los hippies se opusieron a las armas y, sobre todo, a la guerra de Vietnam.

Creían en la libertad personal, en el amor libre y en ideales de justicia social. Se interesaron por las filosofías orientales y quisieron buscar un nuevo sentido a la vida, una especie de regreso a las raíces. Creían que la cultura dominante —la cultura WASP americana y la cultura occidental en general— era corrupta y defectuosa.

Ante esta creencia, crearon sus propios marcos culturales y, tratando de aislarse, crearon las primeras comunidades o comunas. Estas comunidades fueron copiadas de los asrams propios de las religiones orientales.

Los hippies en España

El movimiento llegó a España más tarde debido a la situación política de nuestro país. Tampoco se acabó de entender muy bien su forma de ver el mundo. Los jóvenes españoles eran atraídos por la moda, pero pocos eran verdaderos hippies. El movimiento americano se implicaba en la lucha política, en España pocos parecían dispuestos a tanta implicación.

La isla balear de Ibiza fue la que tuvo mayor presencia de hippies. La isla tenía reputación de ser un lugar en el que reinaba la libertad de pensamiento y expresión, lo que atrajo a muchos de estos hippies. Ibiza y Formentera se convirtieron en centro del movimiento hippie en Europa durante los años 70.

Hippie en España
En España, aunque el movimiento llegó tarde, tuvo un gran arraigo.

La gente de la isla los llamaba “peluts” —peludos en catalán—, por sus melenas. La mayoría de estas comunidades se crearon alrededor de San Carlos de Peralta. Se ganaban la vida vendiendo artesanía en mercadillos ambulantes. Aunque también realizaban exposiciones de arte, encuentros culturales y degustaciones de comida natural y macrobiótica. En Ibiza aún existen dos mercados hippies, el de Punta Arabi en Es Cana y el de Las Dalias en San Carlos.

La cultura hippie tuvo una grandísima influencia en la vida de las islas y en su cultura. Trajeron costumbres y una libertad que ha tenido una enorme repercusión en el impacto turístico.

Las comunas hippies en España

Beneficio, la Alpujarra. Granada.

En Beneficio, la comuna más grande de España, están prohibidos el alcohol y las fotografías. Es un lugar que ni siquiera aparece en los mapas. Aquí la vida no se rige por el capitalismo. Desde hace un cuarto de siglo aquí viven unas 200 personas cuyos nombres no aparecen en ningún censo y que son autosuficientes.

Aquí cada uno vive como mejor le parece. Viven de lo que cultivan y se aferran a la medicina tradicional. Aquí el dinero vale poco y los títulos aún menos, predomina el trueque y cada uno cumple una función. Cuarenta hectáreas de campamento donde sus habitantes viven en paz, amor y armonía con la Madre Naturaleza.

El campamento está abierto a todos. Aquí conviven los artesanos, los músicos, los naturistas y lo proscritos. Cada uno aporta su grano de arena. Sin luz y sin agua, parece difícil vivir así, pero el tiempo pasa y la comuna se sostiene.

Matavenero, León.

El lema de los habitantes de Matavenero es bien sencillo: “Sin molestar a nadie, cada uno vive como quiere”. Esta es una de las comunas más representativas del movimiento en España. Aunque se fundó “tarde”, pues data de 1989.

A diferencia de otras comunas, que aparecieron como campamentos, esta se fundó sobre las ruinas del pueblo de Requejo, en las montañas del Bierzo leonés. Solo es posible acceder mediante un camino de tierra o tres horas de caminata desde el pueblo vecino de San Facundo.

Comuna Hippie de Beneficio en la Alpujarra
Comuna de Beneficio en la Alpujarra. Una de las más grandes y con mayor traidición de España.

Matavenero llegó a tener 120 habitantes. Allí los niños corretean libremente por el pueblo cuando vuelven del colegio. Su población se dedica a reciclar, reducir y reutilizar, viven en armonía con la naturaleza y están muy comprometidos con el bricolaje.

No se permiten motores de combustión en la comuna. Los desechos se utilizan para abonar los huertos y la energía eléctrica —que en este caso sí utilizan—, se logra mediante paneles solares instalados en el pueblo.

Las Dalias, Ibiza, Islas Baleares

Aunque lo único que queda la comuna de las Dalias es, prácticamente su mercadillo, visitarlo sigue siendo una experiencia mágica.

Los hippies en Ibiza están prácticamente desaparecidos. Quedan muy pocos de los hippies originales y las nuevas generaciones se establecen en los pueblos alrededor de Ibiza. Sin embargo, aún quedan algunas comunas repartidas alrededor de San Carlos.

La mayoría no son más que campamentos. Una de ellas está situada en una vieja masía —una casa de campo—. Aunque lo parezca, no son okupas. En realidad, llegaron a un acuerdo con el dueño para que les dejase vivir allí a cambio de cuidar los huertos y mantener la casa.

El famoso mercadillo de Las Dalias tampoco es lo que era. Las autoridades tratan de hacer que los vendedores paguen impuestos. Sin embargo, el sentimiento sigue siendo el mismo.

Aunque ha perdido gran parte de su esencia debido al turismo —motivo por el que muchos de los hippies originales abandonaron las islas y se trasladaron a Beneficio—, visitar los rincones hippies de Ibiza sigue siendo una gran experiencia.

Valdepiélagos, Comunidad de Madrid

A 50 km de la Puerta del Sol, una ecoaldea —que es el nombre moderno de las comunas hippies— en pleno corazón de Madrid.

En Valdepiélagos viven unas 60 personas que han aprendido a organizarse como una cooperativa, con lo que lograron sobrevivir a la crisis económica. Podría pasar por una urbanización más, pero las placas solares de sus tejados y los huertos urbanos, ocupando el lugar de los jardines, la delatan como lo que es: una comuna hippie.

Entre los habitantes hay de todo: músicos, profesores, actores, biólogos… Cada uno aporta lo que sabe. Entre todos dan clases de yoga, cocinan platos veganos y fabrican jabón y velas ecológicas que luego intercambian por Moras, la moneda social que funciona en la comuna. Este sistema monetario facilita el trueque.

Si quieres escaparte de la ciudad y descubrir una nueva forma de vida, en Valdepiélagos es posible.

Otro Mundo, Fuente del Taif, Albacete

Otro Mundo es una pequeña comuna hippie en Castilla La Mancha. Ruben y Lotte, junto con sus hijos Koko, Diza y Neon, sus dos perros y sus gatos, administran este eco-camping. Otro Mundo está en Fuente del Taif, en plena Sierra del Segura.

Cuando llegues allí será como entrar realmente en otro mundo. Con sus domos blancos, es una estación muy singular. Decorada con mucho gusto y con todas las comodidades que puedas necesitar.

Aunque no es una comuna hippie al uso, podrás compartir con los demás las zonas comunes, como el porche, la cocina o el comedor. Aquí podrás relacionarte con las demás familias y escapar de los agobios de la gran ciudad.

Las últimas comunas hippies en España

Ya ves que como todo, las comunas hippies han cambiado. El movimiento hippie apareció en los 60 como una respuesta necesaria al conservadurismo y la beligerante cultura de los 50. Ahora, con una sociedad que avanza hacia nuevos horizontes, el movimiento cambia y evoluciona, se adapta.

En España aún quedan algunos reductos donde el espíritu del verano del amor sigue intacto. Si quieres disfrutarlo, solo tienes que seguir las huellas de aquellos jóvenes entusiastas.

Las comunas hippies en la España de los 70

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